jueves, 23 de mayo de 2019

SHIN - El Arte de la Guerra y el Judo 3ª parte

Capítulo 3: Estrategia ofensiva

 «La regla general para la utilización de los medios militares consiste en que es mejor conservar un país enemigo intacto que destruirlo.»

  En un combate real, una vez neutralizado el oponente, no hay que destruirle o dañarle si es posible. Es preferible darle la oportunidad de rendirse y que voluntariamente abandone su hostilidad. De esta forma, quizá ganemos un aliado o un amigo.

 «Los que ganan todas las batallas no son necesariamente expertos; los que consiguen que se rindan impotentes los ejércitos ajenos sin luchar son los mejores.»

Como dijo Jigoro Kano: “El mejor uso que se puede hacer de una espada es no emplearla; el peor, hacerlo.”

 «Los guerreros superiores atacan mientras los enemigos están proyectando sus planes.»

   Tanto en un combate real como en uno deportivo hay que ganar mediante la inteligencia. Por eso, hay que atacar cuando el oponente empieza a planificar un ataque contra ti, es decir, desbaratar su estrategia en cuanto manifiesta sus intenciones y alcanzar la victoria con un mínimo esfuerzo. El factor sorpresa es fundamental.

 «A continuación, lo mejor es atacar sus alianzas.»

 En un combate contra varios oponentes es muy importante mantener a los oponentes desunidos y atacarlos uno tras otro como si fueran uno solo. Hay que desmoralizarlos neutralizando al líder en primer lugar, hacer que duden y sacar provecho de ello.

 «Después de estas dos tácticas, la mejor es atacar al ejército.»

  Tras desbaratar la estrategia del oponente y sembrar el miedo y la duda en su corazón, a continuación hay que aprovechar la oportunidad y atacar sin demora.

  «La peor táctica es atacar ciudades. Asediar una ciudad es solo el último recurso.»

  Atacar al oponente en su momento de máxima fortaleza defensiva es un dispendio de energía. Es mejor atacar por sorpresa en su momento de mayor vulnerabilidad.

 «Emplea tres meses en preparar tus artefactos y otros tres en completar la mecánica de tu asedio.»

  Hay que prepararse bien para un combate de Judo, no solo técnicamente sino también estratégica y tácticamente. Esto requiere de tiempo y de una buena planificación.

 «Si el general no puede superar su cólera y mantiene a su ejército asediando la ciudadela, aun después de haber hecho morir a un tercio de sus soldados, y si, a pesar de esto, la ciudadela todavía resiste, se trata de un ataque desastroso.»

  Si perdemos el control de las emociones durante el combate y atacamos de forma furiosa e insistente al oponente cuando nos está esperando y se está defendiendo enérgicamente, entonces, malgastaremos nuestras fuerzas y obtendremos un pobre resultado.

 «Si tus fuerzas son iguales en número, lucha si te es posible. Si tus fuerzas son inferiores, mantente apartado si puedes hacerlo. Si eres inferior, huye si puedes.»

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 «En consecuencia, si la parte más pequeña es obstinada, cae prisionera de la parte más grande.»

  Cuando somos manifiestamente inferiores y decidimos combatir de forma obstinada sin tomar en consideración las propias fuerzas, seremos derrotados por el más fuerte.

  «Existen cinco formas de conocer el futuro vencedor. Ganan los que saben cuándo luchar y cuándo no. Los que saben cuándo utilizar muchas o pocas tropas. Los que tienen tropas cuyos rangos superiores e inferiores tienen el mismo propósito. Los que se enfrentan con preparativos a enemigos desprevenidos. Los que tienen generales competentes que no están limitados por sus gobiernos.»

  Ganan los que saben cuándo hay que luchar y cuándo renunciar. Ganan aquellos que saben administrar bien sus fuerzas. Ganan los que cuentan con todo tipo de apoyo para conseguir aquellos objetivos que se propongan. Ganan aquellos que se preparan bien para hacer frente a todo tipo de situaciones. Ganan los que no son estorbados por sus superiores.

  «Si conoces a los demás y te conoces a ti mismo, ni en cien batallas correrás peligro; si no conoces a los demás, pero te conoces a ti mismo, perderás una batalla y ganarás otra; si no conoces a los demás ni te conoces a ti mismo, correrás peligro en cada batalla.»

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