viernes, 28 de marzo de 2014

SHIN - Mokuso (黙想)

 La meditación (considerada como la actividad pasiva perfecta para la salud y como antídoto recomendable para el estrés) siempre ha estado vinculada a la práctica marcial, tanto en Japón como en China, como medio intrínseco y necesario para alcanzar la maestría. La meditación es para la práctica mental lo mismo que la parte física para el cuerpo, a pesar de que algunos practicantes la desestimen por considerarla inútil para la lucha.

 La meditación en las artes marciales japonesas tiene una clara influencia del budismo zen, pero no una connotación religiosa.

Introducción

 Como hemos visto en los artículos del Reishiki, la sociedad japonesa adora los rituales y un arte marcial requiere comprensión (y práctica reiterada) para progresar y evitar convertirnos en robots, repitiendo un gesto sin tener conocimiento sobre lo que estamos haciendo.

 Mokuso está estrechamente ligado al concepto de Mushin, siendo necesario para la práctica de este último.

 Cada practicante realiza Mokuso de una forma y con objetivos distintos. Relajación, preparación para o liberación de son algunos conceptos que se vinculan al Mokuso. Puede ser cualquiera de ellos, en función del momento en el que estemos, pero siempre en un intento de búsqueda del Mushin.

 El acondicionamiento físico es más fácil, por lo que se obtienen resultados positivos primero. Pero un estado mental adecuado maximizará el rendimiento físico, eliminando pensamientos no adecuados, fundamental en situación de combate, donde no hay que pensar, sino actuar.

Significado de Mokuso

El término Mokuso (黙 想) está compuesto por los caracteres:

    黙 Moku: no decir nada, mantener en silencio
    想 So: Pensamiento, idea, imaginación, consideración, concebir, imagen

  Podríamos, por lo tanto, traducirlo como “el acto de silenciar nuestros pensamientos” o “pensar en la nada” o adaptar el famoso empty your mind.

Objetivos

 Al inicio: eliminar todos aquellos pensamientos y preocupaciones que nos puedan perturbar o distraer y prepararnos para absorber las enseñanzas y centrarnos en la práctica.

 Al final: relajarnos, dejar fluir los pensamientos y analizar lo estudiado, puesto que liberar la mente después del estudio mejora el aprendizaje.

¿Cómo realizamos Mokuso?

 Normalmente se realizará en silencio, para evitar distracciones. En la mayoría de los Dojos está basado en una combinación de la postura corporal, la respiración y la concentración mental, siendo sus características más generales las siguientes:

Posición

 En un Dojo de Artes Marciales (normalmente) nos sentaremos adoptando la posición de Seiza. Es posible hacer Mokuso en otras posiciones de sentado (Agura o Fuza), al igual que sentado en una silla, de pie o tumbado (Ouchaku Zazen). No obstante, la habitual en las artes marciales es Seiza, quizá influenciado por la importancia que recibe en el Reishiki.

 Debemos relajar los hombros, dejando caer los brazos naturalmente, con la espalda erguida y sin inclinar la cabeza. El rostro también debe estar relajado.

 En cuanto a las manos, como siempre, hay una gran variedad de opciones. Quizá la más extendida sea la adoptada del Budismo Zen, que es colocar la mano izquierda sobre la derecha (palmas hacia arriba), tocando ligeramente la parte inferior del abdomen, con los dedos juntos, pero sin presiones, y los pulgares tocándose las puntas formando un ovalo con las palmas y enfrente del Dantien. En algunas escuelas las mujeres colocan las manos al revés, esto es, la derecha sobre la izquierda.

 Hay quién a cada mano le da una interpretación: la izquierda representa la calma, el espíritu, mientras que la derecha representa la acción, lo material, el ego, y ambas unidas por los pulgares, aunque existen muchas otras interpretaciones y posiciones (una mano encima o la otra, si se forma un óvalo con los pulgares, si los índices están doblados…). También hay quien deja las manos posadas sobre los muslos.

 Se debe colocar la punta de la lengua en el paladar, suavemente posada sobre la cara interna de los incisivos, disminuyendo la producción de saliva y conectando el Vaso de la Concepción y el Vaso Gobernador según la MTC (Medicina Tradicional China).

 Habitualmente se cierran los ojos, evitando los posibles estímulos y distracciones circundantes. Si bien esto ayuda a la realización de Mokuso (sobre todo a los occidentales y a los principiantes) no es necesario cerrar los ojos para ello, basta con entornar los parpados, en lo que se conoce como los Ojos de Buda (medio cerrados pero viéndolo todo).

Respiración

  La respiración es para muchos el aspecto más importante en la práctica del Mokuso. Un control de la respiración reduce el ritmo cardíaco y el estrés, relajándonos física y mentalmente. No es necesario mantener ningún ritmo ni tipo de respiración (no se debe forzar, solamente hacerla relajado).

  Lo habitual es inhalar lentamente por la nariz (usando el diafragma) expandiendo el vientre, sin tensiones musculares, hasta que percibamos que no podemos inspirar más. Aquí deberíamos aguantar el aire un instante, momento en el cual empieza la exhalación (por nariz o boca), suavemente, contrayendo el vientre hasta sentir que necesitamos inspirar otra vez. Debemos empujar el aire por el espacio formado entre la lengua y el paladar.

  Una situación de miedo o estrés nos provoca un desajuste respiratorio, con la consiguiente sensación de bloqueo óseo-muscular o temblores. Una respiración adecuada (fruto de un entrenamiento diligente) evitaría estos síntomas.


Mente

  La mente debe de estar libre de pensamientos que nos distraigan, pero completamente alerta y despierta, en un estado calmado, imperturbable, algo fácil de decir pero no de hacer.

  Adoptar una postura facilitadora (en nuestro caso Seiza) y centrarnos en la respiración reduce la cantidad de pensamientos y ayuda a alcanzar el estado adecuado. La inmovilidad del cuerpo ayudará a retener la mente. Hay una parábola budista sobre esto: los seis animales y el pilar. En ella los animales están sujetos firmemente a un pilar. Uno de los animales, el mono (que representa a la mente) está tratando de huir, pero el pilar (cuerpo) se lo imposibilita.

  Contar números (viendo todo el proceso de trazado de los mismos) puede facilitar la concentración, pero sin primar la cuenta sobre la acción de contar. Si perdemos la cuenta empezaremos nuevamente. Lo primordial es la respiración.

Conclusiones

 Parece claro que no es necesario ser un experto practicante de artes marciales para meditar ni adoptar una postura o acción concreta. Sencillamente debemos dejar a un lado cualquier pensamiento que nos aparte de la acción que vamos a emprender, puesto que una mente calmada y controlada, como resultado de la práctica correcta y prolongada, tiene efectos beneficiosos (reducción de estrés, descenso del consumo de oxígeno, la presión sanguínea y el pulso…).

 Vemos que el Mokuso es un entrenamiento mental que nos enseña a alejar los problemas y preocupaciones personales fuera del Dojo. A muchos les llegará conocer el aspecto externo para cubrir sus necesidades, pero no a un verdadero budoka. Debe ser una práctica individual y continuada, siempre buscando un conocimiento más profundo del arte, y quizá convertirlo en una parte indispensable de nuestro día a día.

 Podemos afirmar que el Mokuso nos enseña a optimizar nuestro “interruptor mental” necesario para la práctica (o situación real).

 Ahora bien, la acción de prepararse para la práctica ya debería ir vinculada al hecho de ponerse el keikogi, o al recorrido que hacemos desde casa (o trabajo) hasta el Dojo, en donde ya estaríamos (o deberíamos estar) adoptando la actitud mental “adecuada”. Es responsabilidad del estudiante el estar preparado cuando empieza la práctica, no el prepararse “en” la práctica.

 El prepararnos para iniciar la práctica es importante, pero ni más ni menos que prepararnos para finalizarla. El dojo y el arte son una parte (importante) de nuestra vida, pero no toda nuestra vida. Hay más cosas fuera (familia, amigos, trabajo…) de las que suceden entre las cuatro paredes del dojo.

  Una persona tiene diferentes actitudes, preocupaciones y estados emocionales a lo largo del día, siendo de suma importancia encontrar un equilibrio. Mokuso nos ayuda a encontrar este equilibrio, a controlar el “interruptor”, en definitiva, a un mejor desarrollo personal.

Fuente: http://kohaido.blogspot.com.es/



jueves, 20 de marzo de 2014

GI - Renzoku-waza (連続技): encadenamientos

   El libro Judo Kodokan  señala: “No siempre es posible derrotar a un oponente con la aplicación de una técnica por sí sola. Algunas veces hay que combinar las técnicas, para lo cual sirve de ejemplo un ataque seguido por otro inmediatamente posterior. O si proyecta a un oponente, pero no logra un punto completo, puede, si le interesa, seguir con trabajo en el suelo”. 

  Este concepto de combinación de movimientos recibe el nombre de Renraku-henka-waza (Otaki y Draeger, 1997; Taira y cols., 1992), y constituye un aspecto fundamental para el desarrollo de la habilidad en la práctica del judo. Como bien señalan Kashiwazaki  y Nakanishi (1995), las combinaciones permiten al practicante crear sus propias oportunidades para proyectar al compañero, al provocar en el mismo determinado tipo de reacciones. No obstante advierten que “no es bueno combinar técnicas de forma irreflexiva. Tienes que combinar varias técnicas al mismo tiempo, considerando los movimientos de tu oponente, sus reacciones y la dirección en que se apoya su fuerza” (p. 10).
   Puede apreciarse, pues, cómo las técnicas de combinación surgen cuando uno de los dos contendientes trata de proyectar al otro, y tras no lograr la proyección con el primer ataque, continua inmediatamente con un segundo intento, aprovechando el desequilibrio generado con el ataque inicial. A partir de estas consideraciones, autores como Uzawa (1981) o Sacripanti (1989) han diferenciado entre técnicas de combinación (renraku-waza) y de encadenamiento (renzoku-waza), en vez de la denominación genérica Renraku-henka-waza. Así, siguiendo a Uzawa (1981) las Renraku-waza suponen la combinación de dos técnicas que tienen direcciones o sentidos diferentes en su ejecución.
 
  Renzoku-waza consiste en el encadenamiento de dos técnicas, entendiendo el encadenamiento como una combinación en la que ambas técnicas tienen la misma dirección y sentido. Tal sería el caso de utilizar la misma técnica de proyección en los dos ataques, o de numerosas formas de continuación de una técnica de judo pie con otra de judo suelo.

Gutiérrez, C. (2004). La enseñanza del judo: los fundamentos del judo en pie. RendimientoDeportivo.com, N°8.



domingo, 9 de marzo de 2014

TAI - Esferas Chinas de la salud (保定铁球)

HISTORIA

  El origen de las bolas chinas de la salud se remonta al siglo XII, aunque anteriormente ya se usaban como disciplina deportiva y acrobática.


  Ya en los albores de nuestra era, durante la dinastía Han (206 a.JC.-220 d.JC.), los vagabundos que iban de pueblo en pueblo ofreciendo espectáculos acrobáticos y marciales para poder subsistir, usaron dos nueces para divertir a su público, con las cuales realizaban dificultosos juegos de manos que eran gratamente valorados por un pueblo que casi no conocía en su vida otra cosa que no fuera el trabajo, con pocas o, en algunos casos, nulas diversiones.


  Con el tiempo, con la aparición de las fundiciones de hierro durante la dinastía Sung septentrional (960-1127), las nueces se empezaron a sustituir por bolas de hierro, y durante la dinastía Sung meridional (1127-1276) su uso fue poco a poco popularizándose como método de diversión casero.

  Posteriormente el pueblo chino se dio cuenta que el uso continuado de las bolas de hierro aumentaba la fuerza de las manos y dedos, al tiempo que dotaba al usuario de una gran agilidad digital. Incluso se empezaron a dar cuenta de otras ventajas en otras partes del cuerpo, por ello los especialistas en medicina tradicional china se afanaron en estudiar las posibles consecuencias de un uso continuado del manejo de las bolas de hierro.


  Los expertos en medicina tradicional china comprobaron con la experiencia práctica que al usar las bolas de hierro, se incidía en algunos puntos acupunturales de la palma de la mano, con lo que se mejoraban las comunicaciones de los meridianos, el flujo de la energía interna, y el riego sanguíneo, ya que seis de los doce meridianos principales pasan por las palmas de las manos, tres por la derecha y tres por la izquierda. De esta forma las bolas de hierro, que eran un juego de salón, se convirtieron en instrumentos terapéuticos, y a partir de este momento se las empezaron a llamar bolas de salud.


  Su uso terapéutico se fue extendiendo por toda China y parte de oriente, incluso algunos marinos occidentales empezaron experimentar sus beneficios, hasta los tiempos actuales, que se han extendido por todo el mundo.


LAS BOLAS


  Aunque generalmente el material empleado para fabricar la bolas terapéuticas chinas es el hierro, también existen bolas de piedra, mármol, marfil, etc.


  Las bolas de hierro se fabrican huecas, con unos muelles en su interior que son los que producen el sedante sonido característico de estos utensilios. Los sonidos de las dos bolas son diferentes, una, con sonido más agudo es llamada "bola hembra", mientras que la otra bola, llamada "bola macho", tiene un sonido menos agudo. Esto se hace para que la musicalidad de su manejo sea más armónico, ya que se conjuga el sonido yin con el sonido yang.


  Las bolas realizadas con otros materiales son macizas y por lo tanto no son "musicales", exceptuando algunos modelos de la marca Shou Xing ("Longevidad Inmortal") que son especialmente caras.


  Existen cuatro tamaños con diferentes pesos de bolas de la salud, según sea el tamaño la mano que las utiliza. Las bolas más pequeñas, de unos 40 mm de diámetro, están diseñadas especialmente para que las manejen los niños; el resto (de 45, 50 y 55 mm) están dirigidas al manejo realizado por adultos.


En el mercado internacional se pueden conseguir la siguientes variedades:


* Bolas lisas sin dibujo. Que están fabricadas en color plateado o dorado.


* Bolas con dibujo, el cual tiene tan sólo una función estética. Esta decoración se encuentra en dos versiones:


1/ Tallada directamente sobre el hierro pulimentado, siendo las más famosas las "bolas dragón-fénix", con un dragón cincelado en la "bola macho" y un fenix en la "bola hembra".


2/ Bolas de imitación de cloisonné, que es una artesanía preciosa de Pekín extendida por todo el mundo. Estas bolas, con multitud de diferentes motivos, son las más vendidas en todo el planeta.


* Bolas magnéticas. Que están fabricadas con un interior de magnetita y que sirven, si hacemos caso a los expertos en medicina tradicional china, para la curación, o al menos mejora, de las siguientes enfermedades: insuficiencia coronaria, gastritis, reuma, hipertensión, mareo y vértigo, zumbido en el oído interno, cefaleas, insomnio, etc.


EL JUEGO CON LAS BOLAS


  Aunque existen varios estilos de juego aquí indicaré el más básico, en el que las dos bolas giran juntas al mismo tiempo dentro de una mano.


  Antes de continuar diré que en los diferentes juegos con bolas terapéuticas se deben observar unas sencillas reglas:


1.- Antes de la práctica la manos deben estar perfectamente secas. Es una buena idea el frotarlas previamente con polvos de talco.


2.- Las bolas deben estar a la misma temperatura que las manos, por lo que en invierno se deben colocar un par de minutos sobre la calefacción, pero nunca sobre el fuego.


3.- Durante la práctica nos debemos sentar cómodamente con la espalda recta y los hombros relajados, al tiempo que el antebrazo se flexiona en ángulo recto con respecto al brazo, y se extiende la mano con la palma hacia arriba, sobre la que se colocarán las bolas.


4.- Después de acabar el juego se deben limpiar las bolas con un trapo seco y colocarlas en la caja en la que se envasan para su venta, la cual se dejará en un sitio seco.


  En principio se colocan ambas bolas en el centro de la palma, una de ellas sujeta con los dedos pulgar e índice, y la otra con los dedos anular y meñique, con el dedo medio sobre la intersección de las bolas.


  Seguidamente se retrae el dedo índice hacia el pulgar empujando a la bola, mientras que la otra bola se va deslizando hacia el dedo medio.


  Después el pulgar empuja la primera bola, y los dedos medio, anular y meñique se levantan para que la segunda bola ocupe el lugar que tenía la primera. Se continua el movimiento continuamente, de forma que las bolas vayan cambiando sus posiciones constantemente.


  La dirección de las bolas es sencilla, con el juego realizado con la mano derecha, giran en el sentido de las manillas del reloj, mientras que con la mano izquierda giran en sentido contrario a las manillas del reloj. En todo momento los dedos deben actuar conjunta y armónicamente.


  Una vez practicado este juego se puede intentar el de giro reverso, esto es, giro conforme a las manillas del reloj con la mano izquierda y giro contrario con la derecha.


  Una variante de estos dos juegos es hacer que las bolas giren entre sí pero sin tocarse en ningún momento. De entrada os diré que este estilo es bastante más difícil que el anterior.


  Lógicamente estos juegos se pueden hacer con una mano cada vez, o con ambas manos a la vez y dos grupos de dos bolas a un tiempo, jugando ambas manos con el mismo estilo o haciendo mezclas de estilos.


FINAL


El trabajo con bolas terapéuticas nos aportará, como ya hemos visto, varios beneficios salutíferos, pero además las podemos usar para entrenamiento de endurecimiento digital, apretando las bolas con los dedos o entre los dedos.


Autor: F. Javier Hernández Pérez

domingo, 2 de marzo de 2014

SHIN - La relación entre uno mismo, los demás, y nuestro entorno.

   Esta aplicación de los métodos de entrenamiento mental es uno de los más interesantes y beneficiosos aspectos del Judo, aunque tan sólo voy a dar una visión general aquí. En primer lugar, hay una enseñanza en el Judo de competición que dice que uno debe analizar la relación entre uno mismo y los demás, y el entorno en el que se encuentra. Esto significa que cuando se lucha, si usted tiene la intención de utilizar una determinada técnica para atacar a su oponente, primero debe saber todo acerca de él, incluyendo su constitución, su capacidad, cualquier técnica en la que sea hábil en particular y que tipo de carácter tiene. De hecho, usted debe saber todas estas cosas sobre si mismo también. 
 
A continuación debe analizar el entorno, es decir si está en el Dojo, si hay otras personas o no y si hay o no paredes. Y si está fuera, se debería investigar si hay o no piedras, zanjas, o fosos en las cercanías. Una vez haya hecho esto, puede determinar lo que necesita hacer para derrotar a su oponente en tal situación. Te debes examinar minuciosamente, así como tu relación con todo lo que te rodea.

Esta relación entre uno mismo, otras personas y el entorno no está relacionada sólo con el combate de Judo. En el mundo de los negocios, la política, o la educación, por ejemplo, cuando se quiere hacer una determinada cosa, debe determinar en detalle la relación entre usted y los demás y considerar las ventajas y desventajas asociadas con antelación. Esta teoría del combate de Judo se puede aplicar a muchos aspectos de la vida, y trata del cuidado, anticipación y consideración de los resultados de las cosas.

En los combates de Judo hay una enseñanza, Saki o tore, que significa “anticipar”. En pocas palabras, esto significa utiliza tu técnica sobre tu oponente antes de que él pueda utilizar su técnica sobre ti. Esto es lo mismo que tratar de ganar la ventaja sobre tu oponente en go o shogi, “anticiparse”. De la misma manera, es evidente que cuando las personas comienzan cualquier tipo de proyecto, tendrán que tener cuidado de mirar hacia adelante.


Hay otra enseñanza en el Judo Jukuryo danko ("acción decisiva, después de un cuidadoso examen"). Jukuryo significa considerar cuidadosamente la situación antes de intentar usar una técnica. Danko significa actuar sin demora una vez que haya tomado una decisión. Cuando esta enseñanza se aplica a la vida,  puede ser de interés para muchas situaciones.

Otra enseñanza, que parece ser algo contradictoria a danko, se conoce como Tomaru tokoro o shire ("saber cuando parar"). Esto significa que usted tiene que utilizar una técnica hasta un cierto punto, pero al llegar a ese punto usted debe parar. Una vez más, esta regla tiene aplicabilidad universal a muchos aspectos de la vida también. Walter Bagehot* dijo una vez de Lord Palmerston*, el político británico, que fue tan popular porque, a pesar de tener deficiencias, entendía que se debe proceder con valentía cuando las circunstancias así lo exijan, pero se debe saber el momento adecuado para parar; una filosofía que, sin duda, desempeñó un papel importante en su carrera político-social.

Si aprende estas dos enseñanzas Jukuryo danko y Tomaru tokoro o-shire y aprende cuándo aplicarlas correctamente, usted encontrará que son de gran beneficio para usted no sólo en la formación para el combate de Judo, sino también en su labor como miembro de la sociedad.

* Walter Bagehot (3 de febrero de 1826, Langport, Somerset - 24 de marzo de 1877, Langport) fue un periodista, politólogo y economista inglés.

* Lord Palmerston (Henry John Temple, tercer vizconde de Palmerston; Londres, 1784-Brocket Hall, Reino Unido, 1865) Político británico. Tras acceder al Parlamento en 1807, ocupó su primera cartera, como ministro de Guerra, en 1809. Salvo un breve lapso entre 1834 y 1835, continuó de modo ininterrumpido en los gabinetes gubernamentales hasta 1869.

 Jigoro Kano (1860-1938)