martes, 10 de marzo de 2020

SHIN - El Judo y el Do


 Fue el maestro Kano quien al graduarse en la Universidad de Tokio en 1882 fundó el Judo Kodokan, centro de investigaciones sobre el Tao o Do (camino).

 Había nacido el 28 de octubre de 1860 (murió en 1938) en Mikage, cerca de Kobe; la suya era una familia muy tradicionalista, pero de pocos recursos y él era el tercer hijo. Desde su infancia, Kano era pequeño y débil, por eso buscaba el arte de no ser vencido por los más fuertes que él.

 El Japón en el cual nació Kano estaba totalmente trastornado, nunca se había visto tal desorden en su historia; era, de cierta manera, parecido a la situación de Francia en el siglo XVIII. Ocho meses después de nacer Kano asesinaban a Kamon-li, jefe del gobierno de Tokugawa, que acababa de abrir las puertas del Japón, cerradas hacia 300 años, y que había ajusticiado a todos los jóvenes líderes realistas e idealistas, opuestos a su gobierno.

 Kano tenía 7 años cuando se produjo la gran reforma Meiji presionada por fuerzas extranjeras: Inglaterra, Francia, Rusia, Estados Unidos, etc., que entraron en competencia entre ellas por la colonización del mundo pacífico. En 1871 -Kano tenía 10 años- todos los Daimyos y sus territorios fueron suprimidos. Los Samuráis se encontraron sin jefes. Todos ellos, incluso los maestros de las escuelas de Jujutsu, tuvieron que buscar nuevos oficios. Muchos se suicidaron y en Tokio más de un centenar de escuelas de Jujutsu cerraron sus puertas.

 Kano vio esa catástrofe de una civilización que había sido tan apacible y delicada. Quiso salvar al Jujutsu a través del cual deseaba fortalecerse. Buscó por todos lados maestros de Jujutsu que estaban desapareciendo y estudió todas las escuelas de Jujutsu que encontró. Finalmente, fundó la primera escuela unificadora de Jujutsu, el Judo, con un solo estudiante: Tomita, un joven de 17 años, que más tarde alcanzó el 10 grado.

 Al principio no pudo encontrar aspirantes que pudieran pagarle y tuvo que solventar todos los gastos del Dojo con su sueldo como profesor de la Universidad de Tokio y en las escuelas de los nobles, mientras Tomita se encargó durante años de lavar las ropas de los Judoka. Pero como aún no bastaba, Kano ganó más dinero traduciendo libros y documentos para el ministerio de educación. No es fácil establecer una nueva escuela. Afortunadamente, en 1895 Japón venció a la China; en ese momento, Lafcadio Earn publicaba en Boston un libro en el cual, por primera vez, hablaba del Judo en Occidente. 

 Poco después se conoció el Judo por todo el mundo. En 1901, varios importantes visitantes ingleses y unas 60 personas de la marina inglesa vinieron al Kodokan. En 1902, Kano envió a los Estados Unidos a uno de sus jóvenes discípulos, Yamashita, que recibió mucha ayuda por parte del presidente T. Roosevelt. luego ocurrió la guerra Ruso-Japonesa y todos los que conocían el Judo jugaron un papel muy importante. La victoria Japonesa, gracias a la ayuda financiera de Jacob Schiff, aumentó al doble la reputación del Judo. La vía del maestro del Kodokan fue siempre recta, desde el principio hasta su muerte en el Océano Pacífico, el 4 de mayo de 1938, retornando del Cairo donde había dado una serie de conferencias para las Olimpíadas. Tenía 78 años. Es raro que un pionero como él viva una vida tan larga y feliz.

 La divisa de su escuela es: el mejor empleo de la energía física y espiritual. Según Kano, estos son los 5 puntos que conforman al hombre ideal:

1. Un hombre en buena salud

2. Un hombre justo

3. Un hombre útil a la sociedad

4. Un hombre de voluntad y coraje

5. Un hombre trabajador y estudioso

 Un punto muy importante sobre el cual insistió era la cultura espiritual. Kano consideraba al Judo como el medio de establecer esa cultura espiritual. Esa es la gran diferencia entre el Judo y los demás deportes gimnásticos y físicos.

 Todas las ciencias y escuelas modernas occidentales tienen la misma tendencia a ramificarse cada vez más a medida que avanzan. Desembocan así en su propia auto-desintegración, y así mismo en una descomposición de la humanidad. La situación actual del mundo entero es el resultado inevitable de esa tendencia, mientras que, por el contrario, todas las escuelas orientales giran alrededor del mismo principio unificador: Tao o Do, el principio unificador de la filosofía, de las ciencias y de las grandes religiones, la estrategia de la paz, el Orden-Constitución del Universo. Por eso la historia de Oriente fue tan pacífica, en oposición a la de Occidente. Desde 1600 hasta la introducción de la civilización Occidental, no hubo una sola guerra. Desde el comienzo del siglo XII el Japón gozó de una paz total. En las épocas Nara (710-793) y Heian (794-1156), la civilización Japonesa fue floreciente, se cultivó la poesía, la literatura, las bellas Artes y se instituyó la ceremonia del Té.

 Después de la apertura a la civilización Occidental, el Japón degeneró. Pensaron que un país que tenía la sabiduría de usar nada más que el arco, la esgrima y el Judo, se volvería más poderoso gracias a las armas de fuego e instrumentos occidentales. La educación moderna echó a perder el viejo Japón que nunca había admitido ser dominado por la fuerza o la mayoría. El Japón era una gran familia de pueblos dóciles a cuya cabeza se encontraba la familia real custodiada por los fieles samuráis.

 Después de dos guerras victoriosas, Sino-Japonesa y Ruso-Japonesa, subió al poder la fuerza: los generales, los almirantes, los militares. Esa fue la causa fundamental de la derrota total del Japón en 1945. Al final, la fuerza se descompone y sucumbe siempre. Una sociedad construida sobre la fuerza es efímera.

 El principio del Judo surge de la estrategia China: vencer la fuerza por la flexibilidad, la agilidad. Eso recuerda las cuatro combinaciones de dos elementos Yang: solidez y poderío, y dos elementos Yin: debilidad y flexibilidad, expuesto en los cuatro aforismos de la célebre filosofía estratégica China:

– Lo que es flexible y sólido se desarrolla cada vez más

– Lo que es débil y poderoso se vuelve más y más célebre

– Lo que es flexible y débil perderá lo que tiene

– Lo que es sólido y poderoso sucumbe inevitablemente, tarde o temprano

 Lao-Tsé, el exponente más conocido de esta filosofía estratégica, la más célebre de China, consagra su primer capítulo al establecimiento de la paz reposando sobre el Tao (o Do): es el método filosófico práctico que enseña al pueblo el arte de sobrellevar todo temor y todas las dificultades de la vida, garantizándole la libertad total.


George Ohsawa​ (1893 - 1966)